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Nuestra gente y nuestra historia

Como pueblo moderno del Pacífico, los fogosos cookianos son una mezcla cosmopolita de influencia occidental y herencia polinesia ancestral. Como a cualquier maorí de pura cepa, nos gusta la pompa, el esplendor y las grandes ceremonias con trajes tradicionales y copiosos banquetes.

Nuestro pueblo

Llevamos en la sangre la hospitalidad, la sonrisa y el acogimiento. La belleza virgen y natural de nuestro paisaje se corresponde con la amabilidad de nuestro pueblo, que no duda en ofrecerse para acercar a los turistas en coche a algún sitio, iniciar una conversación o invitar a los visitantes a salir de noche. Como parte de nuestra cultura, nuestra mentalidad abierta implica que nos guste conocer a viajeros y compartir con ellos nuestro estilo de vida en este pequeño paraíso. Puede que la gente venga por nuestros cálidos rayos del sol, pero nunca olvidan la amabilidad de los cookianos.

Valores familiares

Los aspectos inherentes al cuidado verdadero de los demás y el amor por la familia son evidentes en cualquier lugar de la isla. Los lazos familiares son vitales y el clan familiar es fundamental en nuestra vida. En muchas ocasiones, los hijos viven con los abuelos, y los sobrinos viven con los tíos. Se promueve ampliamente la adopción de miembros en la familia.

Grandes animadores

Nosotros somos también los grandes animadores del Pacífico, los mejores bailarines y tamborileros de la Polinesia. Los festivales son una parte importante de nuestra vida y existe una feroz competitividad entre los isleños por producir los espectáculos más extraordinarios.

Gran migración polinesia

Los cookianos son auténticos polinesios que nos recuerdan a los mejores marineros del Pacífico. Su moderna técnica de navegación les llevó sin miedo a ir en busca de nuevas tierras. Su valentía, destreza y fortaleza dejan atrás a legendarios aventureros de Portugal o España, Países Bajos o Gran Bretaña. Desde el año 1500 a. C., las islas polinesias fueron pobladas de manera gradual por ancestros maoríes que desembarcaban en sus vakas (enormes canoas de doble casco). Llegaron guiados por las estrellas y el famoso poder de navegación polinesio. Las Islas Cook, el auténtico corazón de la Polinesia, abarcan de forma dispersa dos millones de kilómetros cuadrados. Los polinesios llegaron a Rarotonga alrededor del año 800 d. C. procedentes de Tupua’i (en la actualidad, Polinesia Francesa).

Las migraciones maoríes a Nueva Zelanda comenzaron desde Rarotonga ya en el siglo V d. C. Muy vinculados en cultura y lengua al maorí de Nueva Zelanda se encuentran el maohi de la Polinesia Francesa, el rapanui de la Isla de Pascua y el kanaka maoli de Hawái: alrededor del 87 % de los habitantes de las Cook son maoríes polinesios cookianos.

Capitán James Cook

Tras las escalas de los exploradores españoles Álvaro de Mendana para avistar Pukapuka en 1595 y Pedro Fernández de Quirós para avistar Rakahanga en 1606, el Capitán james Cook avistó Manuae en 1773, y posteriormente Palmerston, Takutea, Mangaia y Atiu, donde el lugarteniente Gore desembarcó en 1777. El formidable capitán William Bligh avistó por primera vez Aitutaki en 1798 y, poco tiempo después, tras el sangriento motín del Bounty, el bucanero Fletcher Christian, que había sido el Segundo Oficial a bordo del propio buque del capitán Bligh, desembarcó en Rarotonga.

Misioneros cristianos

 

Los primeros misioneros cristianos llegaron en 1821, y su influencia fue inmediata. El reverendo John Williams de la Sociedad Misionera de Londres y sus misioneros hicieron todo lo posible por reprimir lo que ellos consideraban deseos carnales de sus habitantes, pero que no era más que el patrimonio cultural de los cookianos. No se permitía bailar, cantar ni tocar el tambor. Su llegada alteró la forma de vida tradicional, pero de algún modo, los cookianos lograron preservar su rico patrimonio polinesio y lo combinaron con su fe cristiana a la perfección. La influencia de los misioneros fue beneficiosa para todos gracias a sus bonitas iglesias blancas, los cantos a capela de los domingos y el tradicional mu-mu, patrimonio de misioneros.

Historia política

 

Tras haber sido denominadas Islas Hervey por un lord británico, los rusos las bautizaron como Islas Cook en honor al famoso capitán en 1823. En 1888 entraron a formar parte de los dominios británicos por el temor a que Francia pudiera apoderarse de ellas primero.

En 1901, Nueva Zelanda decidió anexionarse el país a pesar de la oposición de sus autoridades tradicionales. Muchas de las islas estaban gobernadas de manera independiente por jefes locales y carecían de legislación escrita para este tipo de decisiones. Sin embargo, siguió siendo un protectorado hasta 1965, cuando, en calidad de estado autónomo bajo el auspicio de Nueva Zelanda, Sir Albert Henry fue elegido primer ministro.

En la actualidad, el país es prácticamente independiente o autónomo y se asocia libremente con Nueva Zelanda, que supervisa la defensa. En junio de 1980 se firmó un tratado con los Estados Unidos, por el que los norteamericanos renunciaban a sus derechos sobre las islas de Penrhyn, Pukapuka, Manihiki y Rakahanga. Un tratado con Francia delimitó la frontera entre las Cook y la Polinesia Francesa en 1990.

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